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Hablando de crisis, de colapso económico, de insostenibilidad, de los tiempos que se avecinan, del cambio de era en el que estamos (si no sabes de que hablo repasa otras entradas de años pasados en este mismo blog), etc, etc, me gusta últimamente hacer esta pregunta:

«Supongamos a España, Francia, Cuba, Brasil, EEUU y Argentina en la misma situación de tremenda crisis, ¿en que país tú piensas que la gente de a pie reaccionaría peor y mejor?»

Claro, lo de "mejor" es muy matizable, pero bueno, para mi reaccionar "mejor" sería (por acotar un poco) hacer un análisis sensato, justo y completo (global) de la situación, y actuar en consecuencia.

(Modo sarcástico ON)
¿Como reaccionará nuestra querida Espaaaañaaa y sus gentes después de estas "maravillosas" décadas pasadas de reflexión, ilustración, bonanza, progreso e indiscutible esplendor?
(Modo sarcástico OFF)

Por favor, ordena los citados países de peor a mejor y deja tu opinión en un comentario si te apetece. ¡Ah!, mi opinión es esta.

PD1: Si te apetece mete a otros países también e intenta hacer esa misma comparativa…
PD2: Es curioso, hasta ahora todos mis [email protected] [email protected] opinaban igual que yo…
PD3: Como dice una amiga brasileña, por supuesto Brasil montaría toda una samba pese a todo 🙂 …
PD4: Miedo, miedooo…

¿Saben?, siempre he pensado lo irónico que es que pueda hacer todo esto y seguir dedicándome a lo mio. Trabajo en la industria audiovisual, los estudios me distribuyen y son propiedad de grandes corporaciones.

Entonces ¿por qué me siguen comprando cuando resulta que me opongo a todo aquello que ellos representan? ¿Cómo es que empleo el dinero que me dan ellos para oponerme a aquello en lo que ellos creen? Pues porque no creen en nada. Me distribuyen porque saben que hay millones de personas quieren ver mi película o ver el programa de televisión y ellos van a ganar dinero. Y yo he conseguido distribuir mi material gracias a que voy conduciendo mi camión por esta enorme grieta que existe en el capitalismo, la grieta de la codicia.

Es como el hombre rico que te vende la cuerda para ahorcarle, si cree que con ello va a hacer dinero. Pues bien, yo soy esa cuerda, espero. Soy parte de esa cuerda.

También creen que cuando la gente ve mi trabajo o vean este documental, o lo que sea, se creen que ustedes lo verán y no harán nada al respecto porque ellos han conseguido ya anular sus mentes y ustedes no podrán reaccionar. No se van a levantar de sus sillones para cambiar las cosas. están convencidos de ello, y yo estoy convencido de lo contrario. Estoy convencido que algunas personas van a salir del cine o levantarse del sillón y van a hacer algo.

Cualquier cosa para recuperar el mundo y volver a tenerlo en nuestras manos.

Michael Moore en el final del magnífico documental The Corporation.

Pienso que el Software Libre es la cuña de la industria del Software lo mismo que los Bienes Comunes (Copyleft, Cultura Libre, la cultura del compartir y colaborar, etc, etc) por extensión, siguiendo el ejemplo del Software Libre, son la cuña de este inmoral sistema económico actual. Un grandioso hack (una solución inteligente a un problema). ¿Un poco exagerado? Ya veremos…

Siempre había vivido en el mismo barrio, para mi era lo habitual ya que casi todas mis personas conocidas vivían allí, así que nuestro estilo de vida, nuestros comportamientos, y las reglas que nos regían, me parecían normales, y nunca se me había ocurrido pensar que existían otras alternativas.

Vivía en una casa en alquiler, que era lo más habitual. No conocía a nadie cercano que no viviese en alquiler. Periódicamente debías pagar por el sitio donde vivías el cual nunca llegaba a ser de tu propiedad.

Este régimen de alquiler, no se reducía a nuestra casa, muchas más cosas estaban sujetas a arrendamiento: la televisión, la radio, el equipo de música, la telefonía, incluso estábamos subscritos al Círculo de la Palabra [1] que nos permitía, por ejemplo, escribir y leer desde cartas de personas conocidas, documentos de trabajo, documentos oficiales de nuestro gobierno, hasta cualquier otra tipo de publicaciones. Si no estabas subscrito te era muy complicado acceder a esta información codificada bajo las reglas secretas del Circulo de la Palabra. Pero era lo habitual y la única alternativa visible, así que nadie la cuestionaba.

Alguna amiga me hablaba con entusiasmo de que en su barrio todo era diferente, y aunque no lo entendía muy bien y me sonaba muy lejano, me picaba la curiosidad. Además cada vez oía más noticias de personas conocidas que hacían otras actividades en aquel barrio o se iban mudando a él.

En mi barrio además campaba a sus anchas la Alianza por la Sostenibilidad de los Bienes (ASB), una agrupación empresarial que a la mínima se colaba (con o sin permiso judicial) en tu casa o en tu negocio, para ver si tus arrendamientos estaban al día, si pagabas rigurosamente por ver, leer, escribir, comunicarte, e incluso para investigar si habías prestado algún bien a alguien, por ejemplo, algún disco o libro [2].

Mi abuela y mi abuelo me contaban que antes esto, el préstamo de objetos sin mediación de dinero, era algo más habitual, incluso que había espacios públicos en los que se compartían y prestaban bienes gratuitamente [3].

Incluso ahora había todo tipo de cánones interpuestos por multinacionales sobre los medios que usábamos para compartir información como CDROMs, discos, memorias, etc. [4]. Pero ahora eso de compartir estaba mal visto o por lo menos yo solo conocía sitios para alquilar.

Pero había mucha gente que no les parecía lógico o no podían asumir los gastos y se saltaban las reglas a riesgo de ser criminalizadas. Por ejemplo, usaban decodificadores no autorizados para acceder a los contenidos del Circulo de la Palabra sin pagar el correspondiente arrendamiento. Era algo que se hacía a sabiendas de que se infringían las normas, pero era o eso o nada. También era una práctica habitual en países más pobres. ¿Cómo se puede concebir tener que pagar por leer o escribir en situaciones de carencia de otras necesidades más básicas?

Un día cansada por tanto hostigamiento, cansada de unos servicios caros y que encima no eran buenos (los monopolios son así), decidí mudarme al barrio de mi amiga después de probar unos días.

Como toda mudanza me ha costado. Estaba muy acostumbrada a mi antigua casa, a como la tenía organizada, a mis antiguos electrodomésticos y a mi antiguo barrio, donde ya conocía donde estaban todas las tiendas, todos los espacios. Pero los cambios son casi siempre un trastorno.

Quizá los primeros días en mi nuevo barrio fueron los más difíciles. Me costaba encontrar cosas tan básicas como la panadería, el quiosco, o el cine, pero según han pasado esos primeros días me he ido acomodando y acostumbrando. Mi amiga me orientó bastante los primeros días.

Mi barrio está en plena e interminable construcción, pero es cada vez más habitable. Cada vez, es más accesible, hay más rampas, menos socavones, y más señales que facilitan moverse y encontrar las cosas en el barrio. Años atrás debía de haber sido mucho más incómodo. Se percibe que el barrio se ha construido en base a un gran trabajo colectivo y que los comienzos debieron de haber sido difíciles. Pero la utopía ya es muy real.

Quizá lo que más me ha gustado es lo pronto que me sentí arropada por una solidaría comunidad de vecinas y vecinos que me ayudan y orientan cada vez que tengo algún problema en casa o en el barrio y que han facilitado mi inserción.

En mi casa no tengo que pagar esos arrendamientos abusivos ni siquiera por cada servicio básico. Mi familia puede leer, escribir, comunicarse, escuchar música, o ver cine sin pagar ningún alquiler por los electrodomésticos. Son derechos y libertades básicos defendidos por la comunidad, como el de la lectura [5], el de la escritura, el del acceso al conocimiento, y que antes no me percataba que estábamos perdiendo.

Además se prima que la vida privada, se mantenga privada, que entre el vecindario se pueda compartir nuestros bienes y conocimientos, en definitiva se vela por nuestra libertad como personas, nuestra autonomía como grupo, y el bien de la comunidad por encima de cualquier otro interés. Además, nuestros espacios colectivos son comunes, es decir de cualquier persona pero no propiedad exclusiva de ninguna en particular.

Moraleja: ¿Aún usas Software Privativo? ¿Aún usas software secreto y privativo para leer y escribir? ¿Aún usas software privativo, para ver películas y escuchar música? ¿Aún piensas que compartir tu música y tus libros es un delito? [6] ¿Aún dejas que trafiquen con tus datos privados usando mensajería privativa? ¿Aún pagas hasta por las letras tipográficas que usas? ¿Piensas que el conocimiento o las ideas pueden ser propiedad de una sola persona y no por el contrario un bien común de toda la humanidad?

Múdate a usar Software Libre [7], usa GNU/Linux. Tu libertad es importante.

Pasa unos días con nosotras y nosotros [8], y si todavía te parece que estamos en obras, vuelve en unos meses y verás que rápido avanzamos.

© Copyleft 2005-2006 Vicente J. Ruiz Jurado bajo una licencia Creative Commons, atribución, comparte por igual.

Referencias:
[1] Podemos acabar con los archivos adjuntos en Word, Richard Stallman 2002
[2] Toc, toc, ¿quién es? La BSA: Cierra la muralla, por Jorge Cortell
[3] Contra el Pago por el préstamo de obras en las Bibliotecas
[4] Impugnación del canon sobre los soportes digitales
[5] El derecho a leer, Richard Stallman, 1997.
[6] http://www.compartiresbueno.net/
[7] Para una definición de Software Libre, consultar http://es.wikipedia.org/wiki/Software_libre
[8] Recomiendo usar Ubuntu, GNU/Linux para humanos, por su facilidad de uso, http://www.ubuntu.com, puedes descargarte una copia live y probarla en tu ordenador sin ni siquiera instalarla. Pero hay muchos «barrios» similares, unos más fáciles que otros: http://distrowatch.com/

Prohibido ProhibirParodiando a Bill Hicks, voy a solucionar el tema del matrimonio entre homosexuales.

Es bien fácil: Para aquellas personas que creen que el matrimonio entre homosexuales debería ser legal, lo legalizamos. Y, para quienes creen que no debería serlo, que no lo sea, y lo ilegalizamos.

Venga, otro tema.

Actualización: El 2 de julio es el día del Orgullo Gay (en Madrid, 18:00 horas, Puerta de Alcalá) así que se presenta como una auténtica contra-manifestación.

Llevo todo el día pensando en este post, ¿Por qué sólo 14 demandas? de Javier de La Cueva relacionado con su inteligente ‘hack’ legal contra el canon.

El artículo me gusta bastante en general, pero he de confensar que la cita de Ortega sobre los «pronunciados» me resulta especialmente cercana.

Sirva este pequeño apunte para recomendar su lectura a todo el que este interesado en derechos civiles y en activismos en red.

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