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Charla de Alejandro Dolina en el Círculo de Bellas Artes, Madrid, 19-11-2008. Alejandro empieza a hablar más o menos al minuto 3:20.

PD: Mil gracias a Andrea por avisar y dejarme la grabadora…

Nunca había llorado leyendo un libro hasta que comencé a leer La Nueve, Los españoles que liberaron París, Evelyn Mesquida (2008).

Mi tío abuelo José Castilla, ya fallecido, fue uno de los 16 supervivientes republicanos de La Nueve. Estaba en el half-track Guadalajara, parece que el primero en entrar en el Ayuntamiento de París.

Algunas citas del libro de Mesquida en el que se puede respirar su espíritu anarquista y autogestionario:

Aquellos soldados que muchos consideraban rebeldes, no eran realmente indisciplinados pero discutían por entender lo que se esperaba de ellos

A nosotros no hacía falta que nos mandara nadie. Dronne era nuestro capitán pero en realidad mandaba poco, nos bastábamos nosotros mismos

La Nueve desembarcó en Normandía, liberó París, sufrió los más duros combates en (…) Estrasburgo y consiguió llegar hasta el mismísimo búnker de Hitler

No tenían el espíritu militar, eran incluso antimilitaristas (…) abrazaron nuestra causa porque era la causa de la libertad

El libro está lleno de citas parecidas. Estas son solo algunas que he conseguido ahora encontrar.

Mi tío abuelo se quedó viviendo en Francia, nunca pudo volver.

Este fin de semana pasado, nos reencontramos por primera vez con nuestra familia francesa, sus hijos, sus nietos, nuestros primos franceses. Ha sido muy emotivo.

Trajeron fotos de mi otro tío abuelo, Ricardo, desaparecido en la guerra civil, del que nunca habíamos visto una foto.

También otras de mi abuela, mi madre, mis tíos/as, que no teníamos, ni habíamos visto nunca.

Era increíble ver nuestras caras cada vez que nos enseñaban esas fotos. Ver por primera vez a mi madre de niña, a mi abuela de joven, a mis tíos de niños o a mi tío abuelo del que ni siquiera teníamos una imagen.

En fin, volviendo a La Nueve muy recomendable el vídeo y aún más el libro de Evelyn Mesquida, incluso para pacifistas como yo.

Admiro mucho a mi familia materna, y a estas alturas, ha sido indescriptible redescubrir con todos los detalles parte de su/nuestra historia.

Y para quien le chirríe la república y el anarquismo, como decíamos anoche, ni Internet ni el Software Libre tiene ni reyes ni presidentes….

Ah, cualquiera que tenga más información de La Nueve, y relacionadas, muy bienvenida.

Todo esto me recuerda continuamente al «Ensayo sobre la ceguera» de Saramago.

La gente, [email protected] [email protected], despiertan, sí, pero aún están adormecidos y no ven con claridad.

Poco a poco despertarán del todo y entenderán que la fiesta terminó, que no hay vuelta atrás, que este sistema es insostenible y no tiene futuro.

Entenderán la magnitud del desastre: La crisis económica, es solo la punta de iceberg de toda una crisis multifacética.

Que este sistema económico es lo más parecido a un cáncer a punto de convertirse en metástasis, ya que:

El crecimiento con el único fin del crecimiento es la ideología de una célula cancerígena (Edward Abbey)

Y que pedir soluciones a este sistema económico, es como pedir al cáncer que nos cure del tumor.

Que no respetar al medioambiente, es como cagar en nuestro propio plato, y en el de nuestros hijos/as.

Que es como estar en contra de la ley de gravedad. Se puede estar en contra, pero, tarde o temprano caes.

Que la fiesta del minoritario primer mundo se vivió a costa del resto del mundo, del planeta, y de sus recursos finitos menguantes. Y eso que es crisis.

Y entonces nos tocará decidir si nos empecinamos en volver a la autodestructiva fiesta mientras que el cuerpo (léase el planeta) aguante o si construimos algo nuevo donde el futuro sea «vivible», algo centrado en el cuidado por [email protected] del bienestar y el bien común.

Y este futuro muy probablemente nos tocará construirlo a [email protected] mientras este sistema seguirá con la misma inercia autodestructiva.

El juego ha terminado. Perdimos. El estado corporativo continuará en su avance inexorable hasta que dos terceras partes de la nación y del planeta constituyan permanentemente una clase inferior desesperada. La mayoría de nosotros luchará por salir adelante mientras los Blankfein y nuestras élites políticas se revuelquen en la decadencia y la avaricia de la Ciudad Desaparecida y Versalles. No es que estas élites tengan un sueño; sólo conocen una palabra: más. Continuarán con la explotación de la nación, la economía global y el ecosistema. Y utilizarán su dinero para esconderse en recintos cerrados cuando todo implosione. No esperen a que se ocupen de nosotros cuando todo empiece a desenredarse. Tendremos que cuidarnos solos. Tendremos que crear improvisadamente pequeñas comunidades monásticas donde podamos mantenernos y alimentarnos. Será de nuestra propia incumbencia mantener vivos los valores culturales, morales e intelectuales que el estado corporativo ha intentado eliminar. Si no es así, seremos zánganos y siervos de una distopía corporativa global. No hay muchas alternativas. Pero al menos, todavía, nos queda alguna.

Artículo de Chris Hedges premio Pulitzer y antiguo corresponsal del New York Times, publicado en la revista AdBusters. (La traducción de la cita por Christine Carroll, mil gracias).

A pesar de todo, el futuro no está escrito, lo escribimos entre [email protected] si queremos participar:

O eres parte del problema o eres parte de la solución o simplemente parte del paisaje. (Robert De Niro como Sam en Ronin, 1998)

Y es inspirador ver el poder de la comunidad en situaciones similares.

 

Vía el twitter de Ushahidi leo, Bread and Circuses: The State of Web App Startups:

Algunas citas (aunque merece ser leído de principio a fin):

«However, more and more, I am royally pissed off that so many bright engineers, good entrepreneurs and capable venture capitalists are throwing resources into problems that no one really has. They’re creating “bread and circuses” in a digital format — apps that are wildly popular, infinitely entertaining, and exactly what people want.»

«Many of the apps we have nowadays — the successful ones, at least — revolve around game mechanics, addiction, self-reference, and narcissism.»

«I would like to propose that technologists apply their ample skill to solving the real problems of humanity, not just the perceived problems of their very privileged social set.»

«Does my work as a technologist really help people? Am I solving a real problem, or am I chasing personal success?»

Y claro, es inevitable pensar en la cantidad de profesionales, de mentes lúcidas y creativas (por ejemplo la gente de la publicidad o incluso de la comunidad científica) dedicando sus esfuerzos a eso, al pan y al circo. Una pena, tal y como está el patio.

Desde hace tiempo me gusta pensar el efecto que tiene nuestro trabajo y nuestras acciones y ver:

  • como afectan al futuro del colectivo en el que participo
  • como afectan a nuestra vida
  • y mirando más afuera, como nos acerca a nuestro Otro Mundo Posible

Pero leyendo el artículo en cuestión me hace reformular preguntas similares pero ampliando más el foco y dejando a un lado lo tecnológico:  ¿Realmente tus acciones (o trabajo, o tesis doctoral, o por aquí lo que quieras…) solucionan algún problema?

  • ¿Individual,
  • colectivo
  • local
  • global?

Personalmente estoy cansado de ver como muchas acciones aquí y allá (de personas o colectivos cercanos o lejanos), son pura pose, como decía Alfredo de Hoces:

Esta misma servirá -cogió una caja verde de la estantería superior y la abrió-. Progresista multicolor. Abrimos la caja y en el folleto explicativo encontramos la descripción: “Adelántese a todos en pensamiento con el kit progresista multicolor. Pro legalización del cannabis, vegetariano, poeta y pintor a tiempo parcial, benefíciese de una imagen culta a la par que bohemia y un irresistible halo de misterio. Tiempo estimado de preparación: cuatro horas”.

o purita publicicidad/marketing personal. Puf, que aburrimiento.

No, no quiero ser  ultrapragmático contínuamente. No pasa nada si realmente lo que hacemos incide poco o nada en nuestra realidad, o si solo lo hacemos por diversión, pero por lo menos, hagámonos estas preguntas antes de dejarnos la piel en tal o cual acción y no nos auto-engañemos o sobrevaloremos lo que hacemos. Y queridos amigos/as, no os enfadéis si no participo en tal cosa o tal otra, en tal encuentro, o en tal mani. A veces es que no me llenan, y otras es que no doy a más.

Bueno, también es verdad que a veces me equivoco en valorar el efecto de ciertas acciones, en otros casos simplemente no lo tengo claro, pero en muchas es obvio.

La última peli de Michael Moore, Capitalismo, una historia de amor, termina con un: Do Something, Haz algo.

No, lo siento, no me vale. Como decía hace poco en mi twitter: Estar en contra no es suficiente, hacer algo, tampoco. Necesitamos más imaginación y más hacks (de los de verdad) para generar cambios.

¿No sabes lo que es un hack? Bueno, para mi son esas acciones que solucionan problemas de una forma ingeniosa. Esas acciones que cuando te las comentan te entusiasman, te destellen en la cabeza por su frescura, ingenio, humor, picardía.

Hack, el verbo, es literalemente «cortar a hachazos». ¿Le das al hacha? o simplemente vas con el hacha en la mano y la camisa de leñador/a por la vida.

En resumen: No son tiempos para hacer cualquier cosa. Si tanta mente creativa se enfocara un poquito…

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