Evolución y psicología
Después de varios meses con esta entrada a medio escribir, después de una interesante charla ayer con amig@s en el Día de la Mujer, me animo a medio terminar esta entrada en mi blog para explicar de alguna forma mi punto de vista.
El año pasado en RNE3 hablaba Desmond Morris presentando su libro La mujer desnuda. El libro lo estoy leyendo poco a poco con menor entusiasmo de lo esperado. Y es que los comentarios que escuché del libro encajaba y reafirmaba opiniones personales que he ido modestamente madurando este tiempo atrás. Pero el libro me está enganchando poco por ahora.
También oí en la misma emisora a oyentes criticar a Morris de machista. Solo quiero comentar que la historia de la humanidad es en mi opinión machista y cuando se habla de ella corres el riesgo de que se confunda este hecho con tu actitud personal. Es como escribir sobre la historia del fascismo y que se te trate de fascista.
Decía Gaudí:
y la verdad que es algo que intento hacer continuamente.
Desde hace tiempo, me gusta analizar nuestros comportamientos (de mujeres y hombres) en base a lo que nos ha hecho como somos, la evolución, y así soy capaz de entender muchas cosas de nuestro día a día.
Quizá ha sido una de las "herramientas" con las que he conocido mejor a las mujeres, y con las que me he conocido mejor a mi mismo. Es para mi una herramienta de simplificación de la complejidad de nuestros comportamientos.
Probablemente es más común analizar nuestra fisonomía en relación a la evolución que nuestra psicología.
Resumiendo mucho, creo que los mayores motivos de alegría y de tristeza de las personas están relacionados fuertemente con los "eventos evolutivos" que nos acontecen diariamente. Los eventos que aseguran nuestra evolución son, en mi opinión, los que nos proporcionan más alegría y lo contrario más tristeza. Y esto dirige nuestro comportamiento vital.
A modo de ejemplo, me viene a la memoria un libro que leí en los 90 gracias a mi amigo Joso, El animal social. Introducción a la Psicología Social de Elliot Aronson en el que hacían unos experimentos con universitarios/as sobre atracción interpersonal.
No recuerdo los detalles con exactitud, pero más o menos se hacía una encuesta a muchos universitarias/os, sobre que les atraía a ellas/os más en una persona del otro sexo, si la personalidad o el físico, y todos casi mayoritariamente, contestaban que la personalidad. Y luego median las reacciones de los mismos universitarios en diferentes experimentos, y resultaba que en la realidad, era justo lo contrario. El físico era lo que decidía.
La evolución nos marca hoy en día mucho más de lo que pensamos. Y la cultura también pero más superficialmente, las escalas temporales son totalmente diferentes.
Y también recuerdo a Manuel Vicent hace años en su columna de El País que más o menos decía que todo lo que se hace en esta vida es para fornicar. Bueno, no me gusta ser tan rudo, pero creo que no va muy desencaminado. Otra cita:
Albert Camus
Y lo de leer periódicos es bastante reciente.
Pero al fin y al cabo ¿porqué estoy escribiendo esta entrada? ¿Solo por fornicar? Después de unos millones años evolucionando y los pocos miles de nuestra historia y cultura cercana (que es lo más visible en nuestro día a día) seguimos teniendo comportamientos marcadamente animales nos gusten o no. Solo hay que prestar un poco de atención a la naturaleza para intuir estas pautas, eso sí, con poca rigurosidad científica. Para más rigurosidad, acabo de descubrir en la Wikipedia que la Psicología Evolucionista se encarga de esta tarea, un término que llevaba tiempo buscando.

Desde luego que yo estoy totalmente de acuerdo con eso de la marca invisible y determinante de la evolución en nuestros actos. Igual porque soy “poco racionalista” me doy más cuenta que otros. Yo siempre he sido territorial, es una cosa que tengo asumida y que el que me conoce tarda poco en notar. No es que me disguste que me invadan el espacio vital o el territorio, sino que instintivamente me pongo a la defensiva o agresiva incluso. Esto por ejemplo que hace tanto la gente en el office de compartir la comida… como que no va conmigo, a mí me mete la mano alguien en el plato y gracias a mis depurados reflejos me quedo a medio camino con el tenedor en alto porque la primera reacción es clavárselo en la mano. Soy territorial, soy instintiva, huelo el miedo como los animales, y la gente más “social” me desconcierta. ¿Por qué quedan a comer todos los días dos personas que no se soportan? ¿Por qué no se puede decir a tus amigos que sus parejas les engañan? Son misterios para mí.
Para el que no lo sepa, una cosa interesante. Estamos regidos por centros neurálgicos que ni siquiera sabemos lo que son. Por ejemplo, hay multitud de estudios -que ya buscaré a la vuelta- que reflejan que vemos más atractivas a las personas cuyo olor corporal nos gusta más. Curioso, ¿no? Pues termino diciendo que parece ser el hipotálamo el que tiene la responsabilidad de procesar y almacenar las memorias olfativas, que casualmente es la parte más antigua y menos evolucionada de nuestro cerebro, que ha permanecido prácticamente inalterada desde los albores de la Humanidad, y que la mayoría de la gente no sabe lo que es ni la de cosas raras que nos hace.
Como decía el oráculo del Templo de Delfos, “gnosei autón”, o conócete a ti mismo.
Comentario por Gesmida — 26/5/2006 @ 2:16 pm
Gesmida, “estamos hablando”… (expresión que usamos medio en broma mis amigos para afirmar que estamos de acuerdo en algo)
Comentario por vjrj — 26/5/2006 @ 2:26 pm