Dar la palabra al pueblo
Si un intelectual elige al pueblo, debe saber que la época de las adhesiones a los manifiestos, la de los tranquilos mítines de protesta o la de los artículos publicados por los periódicos reformistas ha terminado. No tiene que hablar, sino intentar, por los medios que están a su disposición, dar la palabra al pueblo;
Simone de Beauvoir citando a Sartre en La ceremonia del adiós (1981).
